Kantar Worldpanel - www.kantarworldpanel.com

Impulsando decisiones consientes en los consumidores

29/09/2016

Hoy en día la salud y el bienestar se han convertido en un tema central para todos los países. En estos tiempos, los temas de lucha contra obesidad se han colocado en la agenda principal no solo de cada ciudadano sino de varios gobiernos. Ahora, la alimentación saludable forma parte de la arena política, las motivaciones sociales e inclusive de las políticas estatales de países vecinos y más lejanos. Una ola de bienestar y leyes light a la que acaba de sumarse nuestro país.

Es así que en el 2013 se promulgó la “Ley de Promoción de la Alimentación Saludable” más conocida como “Ley de la comida chatarra”. Y aunque después de una larga espera, la Ley acaba de ser reglamentada hace dos meses, y deberá esperar cerca de un año para entrar en vigencia, ya está generando un debate público que conviene analizar.

La “Ley de la comida chatarra”, en resumidas cuentas, indica que en los colegios solo se venderán alimentos saludables; lo que significa retirar del mercado al 95% de los productos industrializados por superar los límites establecidos en azúcar, sal o grasas saturadas. Esta Ley establece también una nueva reglamentación sobre el etiquetado, exigiendo que los alimentos y bebidas procesados con alto contenido de azúcar, sodio y grasas saturadas lleven en su etiqueta una advertencia sobre esta condición, incluyendo a la publicidad de esos productos.

Aunque hay algunas voces discordantes con aspectos de esta Ley, lo cierto es que Perú tiene un problema de salud pública llamado obesidad. Según el Instituto de Integración, el 79 por ciento de peruanos padece de obesidad o sobrepeso; y es de cuidado el hecho de que actualmente somos –en base a data de la Organización Panamericana de la Salud- el octavo país, a nivel mundial, con obesidad infantil.

Por ello, es básico analizar si las leyes ejercidas sobre nuestros hábitos alimenticios realmente han funcionado en otros países y si su aplicación en Perú tendría el mismo éxito. En base al análisis realizado por Kantar Worldpanel sobre el consumo real de los hogares latinoamericanos después de la implementación de normas similares, encontramos resultados variados.

Por ejemplo, en Chile, el mes pasado se implementó una ley de etiquetado para alertar a los consumidores sobre los niveles de azúcar, calorías y grasas saturadas en productos masivos. A las cuatro semanas de su implementación, el 98% de la población estaba al tanto de las nuevas etiquetas y la mitad de la población afirma que este cambio impactó en su elección de productos. No obstante, en Ecuador los resultados la aplicación de una nueva normativa sobre etiquetado redujo inicialmente el consumo de bebidas gaseosas y galletas, esto solo fue a corto plazo.

Si bien no en todos los países los resultados han sido del todo auspiciosos, la difusión de los componentes nutricionales de los alimentos que se ofrecen al consumidor en el etiquetado si representaría un aporte valioso; en especial, como estrategia en el largo plazo, puesto que fomenta las decisiones de compra más informadas en el consumidor.

Por ejemplo, en Ecuador, el té bebible solía ser percibido como una alternativa saludable a las bebidas carbonatadas, a pesar de que su nivel de azúcar es casi idéntico. Sin embargo, una vez que se llevó a la práctica el etiquetado descriptivo, los consumidores de la categoría se redujeron en 15%.

Situándonos en Perú, pese a que productos con alto niveles de azúcar, como las gaseosas o galletas, mantienen alto niveles de penetración en los hogares peruanos (hasta el 99.6%), la creciente tendencia hacia el bienestar alimenticio alienta también el crecimiento de productos saludables; así tenemos que –a nivel de volumen- el consumo de agua de mesa creció 11% en este primer semestre, mientras que la gaseosa solo 3%.

Aunque resulta imposible de predecir si la denominada “Ley de comida chatarra” y su etiquetado sobre los productos impactarán en el consumidor peruano, lo cierto es que el tema ya está en la agenda pública y el que los consumidores cuenten con etiquetas descriptivas sobre la cantidad de azúcar o componentes nutritivos que contienen los alimentos que desean consumir ya genera más conscientes y eso es darle las herramientas para ejercer una verdadera libertad.

Impulsando decisiones consientes en los consumidores
Socializa
Newsletter
Twitter
LinkedIn

Esta web utiliza cookies para mejorar la experiencia del usuario.
Si sigue navegando consideramos que acepta nuestra política. [Política de cookies]